Siempre hui. Hasta que entendí por qué

Días después del terremoto en Colombia me quedé congelada.
No en el sentido dramático de la palabra. Sino en ese otro sentido más silencioso: estaba en automático. Haciendo cosas. Moviéndome. Pero sin conectar con nada de verdad.
Con mi alta sensibilidad muy despierta, tenía claro que ver redes sociales y noticias en ese momento no era bueno para mí. Pero aun así sentía la energía. Había un dolor profundo instalado en el pecho que no sabía del todo de dónde venía — o quizás sí sabía, y por eso dolía más.

Levanté la mano

 

Me permití pedir ayuda. Levanté la mano en uno de los grupos de mis talleres y una amiga hermosa me dijo que podía acompañarme.

Ella es terapeuta floral, y yo siempre he resonado con la medicina de las flores. Siento que mi cuerpo, mi mente y mi alma responden muy bien a su altísima vibración.

Necesitaba entrar en silencio. En soledad. Todo lo que estaba sucediendo afuera estaba removiendo cosas dentro de mí que llevaban tiempo esperando ser miradas.

Empecé a observar mis propias creencias. Las que he construido para ver y entender la vida. Y eso me llevó más lejos: a mirar pactos heredados, patrones, bloqueos que seguían vivos aunque yo creyera que ya los había trabajado.

Cuando nos permitimos escucharnos, volver al corazón, empezamos a ver con claridad.

No solo dónde debemos enfocarnos. También las personas correctas para acompañarnos, sostenernos y escucharnos. Llegó a mi vida una sanadora en registros akáshicos, y el proceso con ella ha sido no solo precioso sino profundísimo. Fue como si de verdad conociera mi alma.

Siempre hui

 

Y entonces apareció ella. Mi yo del pasado.
Esa mujer que no solo huía, sino que abandonaba.

Hui cuando me vine a vivir al bosque.
Hui cuando salí de la universidad y necesitaba cambiar completamente mi círculo.
Hui cuando le dije adiós a mi socia, con quien no sentía ningún vínculo energético diferente a sentirme utilizada.

Y mirando hacia atrás me di cuenta de algo que me costó reconocer: muchas veces, cuando aparece un conflicto, mi mecanismo más rápido ha sido marcharme. Cambiar de escenario. Empezar de nuevo.

Durante mucho tiempo lo llamé intuición. Hoy lo puedo llamar por su nombre real: un patrón.

Y entonces vino la pregunta que más me movió por dentro: ¿y si hay cosas que creemos profundamente nuestras, pero que empezaron mucho antes de nosotras?

Quizás no todo lo que cargo es mío. Quizás hay pactos que puedo soltar.

Por eso existe este curso

 

Ahora entiendo por qué me está llamando tan fuerte crear este nuevo espacio. Porque lo viví. Porque lo necesité. Y porque sé que no soy la única.

El curso se llama Vuelvo a Mí. Y ha sido un antes y un después — no solo para mí, sino para más de 30 mujeres que me acompañaron en la primera generación.

Siento que no es un espacio donde venimos a aprender. Es un espacio donde nos reunimos para activar. Para reconectar con el disfrute y el merecimiento, porque es desde ahí que avanzamos, sanamos y elevamos nuestros deseos al cielo de las posibilidades infinitas.

Para cerrar ciclos. Sanar pactos del pasado. Conectar con el poder desde un lugar lleno de luz.

Lo que este 2026 me está mostrando

 

A veces los movimientos del cielo y de la tierra nos ayudan a observar qué sigue vivo dentro de nosotras. No tiene que temblar la tierra para que algo se mueva. Los eclipses también ayudan. Los tránsitos. Las lunas llenas. Pero sobre todo el deseo de volver a nosotras mismas. A nuestra esencia. A escuchar nuestro corazón.

¿A ti qué te ha mostrado este 2026?

A mí me ha mostrado tanto que en muchos momentos de este ciclo he necesitado espacios profundos con mi soledad.
Caminar.
Crear.
Estar conmigo.
Escuchar.

Hoy simplemente quería abrirte un poquito el corazón y compartirte lo que está pasando por dentro.
Porque dentro de muy poco empezamos un viaje juntas.

 

✨ VUELVO A MÍ
Un viaje de regreso a tu esencia, tu poder y tu merecimiento.

→ Quiero saber más

Gracias por estar al otro lado.

Gracias por acompañarme.

Y gracias, especialmente hoy, por permitirme usar este espacio para abrir el corazón. Siento que más que nunca lo necesitaba.


Con amor,

Cata Anami 🦋

Maestra de la Transformación y la Sabiduría

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