Cuando no sabes quién eres (sin todo lo que haces)

Hay momentos en que la vida se mueve tan rápido que olvidamos detenernos a sentir si todavía seguimos siendo nosotras mismas.

 

Los caminos se presentan muchas veces de maneras que nunca hubiéramos imaginado. Para mí, lo que empezó como un gran sueño se fue convirtiendo, poco a poco, en una maestría mucho más profunda de lo que esperaba.

 

Cuando nació Anami, sentí que se abría una puerta hacia mi propia conexión espiritual. Aprender, integrar, compartir. Era el punto de entrada para mujeres que, como yo, sentíamos un llamado que no sabíamos cómo nombrar.

 

Los ángeles, los guías, la espiritualidad: esa era la llave que tenía para abrir mi corazón y despertar mi conciencia.

 

Pero detrás de esa luz y ese amor, algo más estaba pasando. Detrás de bambalinas, el proyecto me iba mostrando mis heridas, mi falta de valentía, mis miedos. No para aplastarme. Sino porque estaban ahí para ser transformados.

 

El sueño también era un espejo. Y lo que reflejaba no siempre era cómodo de ver.

 

En ese tiempo yo cargaba con demasiado. Anami, los libros, una agencia de publicidad con clientes que demandaban mucho de mí. Me sentía dispersa, confundida, desbordada. Trataba de abarcarlo todo y, sin darme cuenta, me estaba desconectando de mí misma.

 

Fue entonces cuando mis ángeles empezaron a invitarme a hacer algo que yo resistía: conectar con la tierra.

 

Me enseñaban que cuando me hacía una con la madre tierra, recibía información clara sobre quién soy y qué necesito para sentirme segura y en paz. Me guiaban a respirar, a salir al aire fresco, a retirarme a la naturaleza. A entrar en otro ritmo. A soltar.

 

No importa si no sabes con exactitud adónde debe ir tu atención en este momento. No importa si tu energía está dispersa ahora mismo. Los ángeles de la tierra siempre han estado ahí para apoyarnos, para extender raíces largas desde nuestro ser hasta el centro del planeta, y ayudarnos a sentirnos conectadas de nuevo.

 

Porque cada día tiene un trabajo importante que hacer. Y las experiencias más ricas solo pueden manifestarse cuando tu energía está intacta y concentrada.

Meditación guiada

 

Desde ese lugar de dispersión y búsqueda, canalicé mi primera meditación de cimentación. La sentí como un mensaje de protección y custodia. Una bendición.

Te la comparto para que puedas vivirla tú también.

Cuando dejamos de sentirnos conectadas a nuestra verdadera identidad, es fácil acabar enfocadas en energías que no nos pertenecen. En proyectos de otros. En viejos hábitos que limitan nuestra evolución. En versiones de nosotras mismas que ya no son reales.

 

Por eso importa tanto detenerse. Respirar. Pedir a la madre tierra que nos sostenga. Invitar a los ángeles de la tierra a que extiendan esas raíces largas desde nuestro ser hasta el centro del planeta.

 

Cuando estamos enraizadas, nos volvemos más fuertes. Más centradas. Más capaces de tomar decisiones desde un lugar de claridad y no de miedo.

 

Hoy los ángeles te recuerdan que posees un gran valor.
Y la tierra te dice que se siente afortunada de tenerte.

 

Con amor,

Cata Anami 🦋

Maestra de la Transformación y la Sabiduría

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