Este ser de luz lo hemos sentido todos en cada Navidad, sin ser conscientes de su presencia lo hemos llamado el Espíritu Navideño y hoy quiero contarles un poquito sobre él.

Esta tradición pertenece a los países nórdicos de allí provienen también los cuentos de hadas y las leyendas de gnomos y duendes que tanto nos gustan cuando somos niños. Últimamente he visto que esta leyenda ha sido adoptada en nuestro continente como parte de las costumbres de esta época.

La leyenda relata que el ángel de la Navidad llegó al planeta proveniente de una galaxia lejana y se instaló en la región del norte, lo que hoy conocemos como la península escandinava. Este ser de luz es una energía que viene año tras año y nos visita en una época específica y cuentan las historias que viaja desde el centro de nuestro sistema estelar. Realmente llega a repartir más que cosas materiales, emociones y sentimientos de altísima vibración como la paz interior, el amor, la armonía y la alegría de compartir.

La llegada de este ángel o energía coincide con el solsticio de invierno. El 21 de diciembre de todos los años desde hace más de 2.000 años, se celebra la llegada de una esfera de luz en los cielos, y nos conecta con esa parte Divina que todos en la tierra tenemos. Esta luz, cometa, estrella fugaz, como quieras llamarlo es lo que en esta leyenda llaman el ángel de la Navidad.

En las creencias católicas se dice que este ángel acompaño al Arcángel Gabriel para anunciar a María la llegada de Jesús, también se dice que es la estrella que guía a los pastores para que encontraran el pequeño pesebre y acompaño con su luz a los Reyes de Oriente hasta el lugar donde se encontraba el niño Jesús.

Se dice que se encuentra con nosotros desde el 21 hasta el 28 de Diciembre y durante estos días en estos países donde nació la leyenda se compra pan dulce, caramelos, chocolates y se prepara una mesa con figuras de ángeles, con velitas doradas o blancas y se invitan a los seres queridos a preparar los regalos de Navidad para los niños.

Cuando leí esta leyenda proponía el siguiente ritual, que voy a compartir con ustedes de forma literal, para que no se pierda la intención:

 

Ritual para preparar nuestro hogar a recibir la energía del ángel de la Navidad

  • Se compra incienso en grano de buena calidad y carbón vegetal. Luego de limpiar y ordenar la casa para la fiesta de los dulces, se encienden al rojo los carboncitos.
  • Se colocan en un recipiente con mango y se le va echando de a poco el incienso, esto produce bastante humo de muy agradable fragancia. Hay quienes le agregan algunas sustancias con diferentes perfumes florales o frutales. Eso depende del gusto de cada uno, también se pueden encender varillas de sahumerios con olor a rosas, jazmín, manzana, limón, mandarina, naranjas, violetas, etc.
  • Es importante cuando el incienso comience a esparcirse, caminar por toda la casa  para que el humo penetre por todos los rincones del hogar.
  • Luego debe abrirse por unos minutos las puertas y ventanas para que salga todo el humo del interior. Una vez que el aire se ha limpiado puede volverse a cerrar nuevamente.
  • Debe hacerse de día, antes de las siete de la noche. De esta manera limpiamos la casa de restos energéticos negativos y elevamos junto con el humo una oración para bendición del hogar.

La oración es la siguiente:

“A ti, Dios Padre Omnipotente, rendidamente pedimos que bendigas nuestra entrada y permanencia en esta casa y te dignes santificarla así como quisiste bendecir la casa de Abraham y de Jacob, e hiciste habitar entre sus paredes a tus santos ángeles. Asimismo, haz que guarden bien y defiendan a los habitantes de esta casa de toda energía negativa. Señor, trae esta casa la abundancia de virtud celeste y la multitud de dichas de esta tierra. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén”.

  • Después se pueden encender velas blancas bendecidas y dejarlas hasta que se consuman.
  • Adorna tu casa con la figura de un ángel guardián y regala los caramelos, los dulces o los panes que preparaste o compraste.

Espero que esta leyenda les haya gustado tanto como a mí, compártelo con los que más quieres y prepárate para recibir de forma consiente la energía que cada Navidad ha visitado tu hogar.

Con amor

Catalina Restrepo Aristizabal

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